Nomen omen: cuando tu nombre determina tu futuro
Y sobre los usos del adjetivo «ominoso».
Blancanieves es blanca como la nieve, mientras que el nombre de Darth Vader hace referencia algo más sutil a Dark Father (Padre Oscuro), y Hannibal Lecter se conecta fácilmente con caníbal.
Se trata de nombres parlantes: nombres que hablan del propio personaje. Dentro de los nombres parlantes, tenemos los nomina omina (plural de nomen omen, literalmente ‘nombre destino’): cuando el nombre de un personaje (nomen) habla sobre el destino de ese personaje (omen).
Aquí tendríamos por ejemplo la etimología espuria del nombre de Séneca, que supuestamente haría referencia a su suicidio: Séneca < se necat ‘se mata’.
Vamos ahora concretamente a omen. Al contrario que en p. ej. en inglés, en español no ha perdurado la palabra propiamente, pero sí que tenemos el adjetivo ominoso, que posiblemente te suene de las clases de historia de la Década Ominosa, en este contexto con el significado de ‘detestable’.
Sin embargo, cada vez más, ominoso se está usando a través del inglés ominous como algo que sugiere que va a pasar algo malo en el futuro (aunque en el momento de escribir esto el DLE aún solo recoge el significado anterior, mientras que el Diccionario del español actual sí incluye «de mal agüero»).
Ahí tenemos, pues, dos significados de ominoso: el más tradicional, que simplemente podríamos intercambiar con detestable, odioso, y el otro, que realmente es equivalente a de mal agüero, expresión que viene muy al caso, porque agüero procede de augurium, que en latín está también relacionado con el omen y lo ominoso: ambas cosas son señales divinas del porvenir.
Por cierto, en este vídeo trato la cuestión más a fondo:



