¿El cielo en latín es «caelum» o «coelum»?
Las dos grafías son muy usuales, pero solo una es la lingüísticamente correcta...
La palabra en latín para el cielo es caelum... ¿o es coelum, como se ve en textos especialmente religiosos, renacentistas, etc.? Y lo más importante en un contexto lingüístico: ¿cómo podemos comprobarlo?
La respuesta rápida es que es caelum, no coelum. Ahora bien, ¿cómo podemos saberlo? Por supuesto, la forma más simple y eficiente es mirando un diccionario de latín, pero obviamente aquí vamos a ir más allá.
Podemos reconstruir qué había ahí en latín a partir de los resultados en las lenguas romances. Con algunas pocas excepciones, el diptongo latino ae tónico nos da el diptongo ie en español, italiano y francés (caecum > ciego), mientras que oe nos da siempre e (p. ej. poena > pena).
Entonces, el razonamiento es muy fácil: si en español tenemos cielo, en francés tenemos ciel y en italiano tenemos cielo (aquí solo nos vale la grafía, ya que la i la ha absorbido el sonido [tʃ] precedente), eso nos está diciendo que era caelum, con ae, en latín.
La siguiente pregunta es, pues: si parece tan claro, ¿de dónde sale la escritura frecuente con oe? Como hemos mencionado, esta aparece especialmente en textos no de la Antigüedad, sino de la Edad Media en adelante, época en que la costumbre era pronunciar tanto ae como oe de la misma forma: [e]. Por tanto, saber que la escritura correcta era con ae era cuestión de mera memorización.
Esto debería haber sido algo fácil, máxime cuando el cielo es algo a lo que se alude constantemente, y más aún en los textos religiosos tan frecuentes de la época. ¿Entonces? Como en tantas otras ocasiones, entró en juego la etimología popular, en este caso la conexión espuria con otro concepto relacionado: el griego κοῖλος (koîlos) ‘hueco’, en que el diptongo οι se equiparaba al diptongo latino oe, y ahí tenemos el origen de la grafía no etimológica coelum.


