Julio César fue «imperator», pero no emperador
Si «emperador» proviene del latín «imperator», ¿cuál es la diferencia?
A menudo se piensa que Julio César fue el primer emperador romano... pero realmente no fue así: técnicamente, el primer emperador romano fue su hijo adoptivo Augusto, pues fue el primer gran estadista del imperio romano, propiamente hablando (pues, antes de él, lo que había era la república).
Ahora bien, sí es cierto que César ostentó el título de imperator, por lo que realmente hay que distinguir bien el significado inicial y el que adquirió posteriormente.
En un principio, el imperator era simplemente aquel que ostentaba el imperium, que era la autoridad absoluta, ya fuera en temas civiles o sobre todo militares; así, el magistrado con imperium podía comandar tropas, administrar justicia, gobernar provincias... Aquí es importante señalar que el imperium no era exclusivo de una sola persona a la vez, y que esta lo perdía cuando acababa su magistratura.
Según hemos dicho, estrictamente el imperator era el que tenía imperium, pero en tiempos de César y algo antes se usaba sobre todo como un título dado por los soldados, que aclamaban a su general victorioso por alguna hazaña especialmente grandiosa. De hecho, ser proclamado imperator era un paso previo para que el Senado concediera el triunfo al general.
El príncipe y los emperadores del imperio
A partir de Augusto, el título de imperator quedó prácticamente restringido a la cabeza del Estado (él y sus sucesores), y de ahí viene el significado actual de emperador; por eso es impropio decir que César fue emperador, pues no fue cabeza del imperio (que aún no existía), aunque sí ostentó el imperium y fue aclamado como imperator.
Ahora bien, Augusto, al menos en un principio, aún no concebía el título imperator como equivalente al actual emperador: de hecho, durante sus primeros años otorgó ese título a algunos miembros de su familia.
El título que Augusto se autoimpuso fue el de princeps, de donde viene príncipe, pero que entonces significaba solo ‘el primero, el principal’, según el razonamiento de que él era el primero o principal de entre los ciudadanos.
Esto lo hizo para protegerse de ser llamado o tildado de rey, pues los romanos aborrecían con todo su ser la monarquía, a la que dieron fin hacía ya varios siglos por los excesos y ultrajes de los antiguos reyes. De hecho, una de las razones del asesinato de César fueron las acusaciones de que quería convertirse en rey.
Todo esto, por supuesto, pese a que en la práctica Augusto era lo más cercano a un rey que Roma había tenido desde el derrocamiento de la monarquía el año 509 a. C., fecha que incluso usaban los romanos como referencia: post reges exactos ‘desde la expulsión de los reyes’, similar al a. C. y d. C. que solemos usar actualmente.


