El futuro imperfecto de subjuntivo, ese tiempo olvidado
Aunque hoy carezca de uso cotidiano, veamos qué hay detrás de él...
Aunque las lenguas romances lograron eliminar cinco declinaciones de a seis casos cada una, el paradigma verbal latino sigue conservándose prácticamente igual de rico en español (cualquier extranjero que empieza a aprender español se choca contra este inconveniente).
Sin embargo, hay un tiempo verbal que ha caído en el olvido; cuando lo leemos, y más aún cuando lo oímos, quizá incluso creamos que ha sido un error. ¡Pero no! Hablemos del futuro imperfecto de subjuntivo.
Un breve repaso, para los más despistados:
yo amare
tú amares
él amare
nosotros amáremos
vosotros amareis
ellos amaren
Me consta que hay hispanohablantes nativos a quienes ni le suena. Ahora bien, si cito, por ejemplo, Adonde fueres, haz lo que vieres, creo que todos caemos. El problema para este tiempo verbal ha sido que, por norma general, se puede expresar lo mismo con otros tiempos existentes y de uso más extendido:
Adonde vayas, haz lo que veas.
Sin embargo, el futuro del subjuntivo denota un grado de incertidumbre e improbabilidad que solo él expresa. Veamos un ejemplo muy claro e ilustrativo de la Ley Orgánica del Código Penal de 1995 (artículo 485.1):
El que matare al rey […] será castigado […].
El uso del futuro imperfecto de subjuntivo aquí es perfectamente correcto, ya que trata sobre la posibilidad remota, no forzosa, de que alguien mate al rey. Si fuera
El que mate al rey […] será castigado […].
se estaría dando por hecho que el rey va a ser asesinado tarde o temprano, cosa que no es cierta.
Historia y evolución
Entre el latín y el español (y las lenguas romances en general) hubo diversos cambios morfosintácticos en el sistema verbal, como el del pretérito pluscuamperfecto de indicativo latino, que se convirtió en imperfecto de subjuntivo: cantā(ve)ram > cantara.
Entre estos deslizamientos temporales-modales, se encuentra uno relacionado, el del pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo latino, que también se convirtió en imperfecto de subjuntivo: cantā(vi)ssem > cantase; de aquí viene, pues, la doble terminación del imperfecto de subjuntivo en español, ‑ra/‑se.
Curiosamente, el latín tenía un imperfecto de subjuntivo originario, suplantado ya en castellano medieval tanto por el modelo de cantara como por el de cantase. Esta forma bien podría haber evolucionado verosímilmente así: cantārēm (imperfecto de subjuntivo) > cantare (futuro de subjuntivo); pero lo cierto es que el futuro de subjuntivo no proviene del imperfecto de subjuntivo latino.
Origen latino del futuro de subjuntivo español
El origen está, realmente, en dos tiempos cuyos paradigmas ya eran muy similares en el propio latín: el futuro perfecto de indicativo (p. ej. cantāverō) y el pretérito perfecto de subjuntivo (p. ej. cantāverim). Tras diversas evoluciones, ambos paradigmas terminaron de converger en uno solo ya en el castellano medieval, dando con el futuro de subjuntivo: cantā(ve)ro ~ cantā(ve)rim > cantare.
Podemos decir que este tiempo estaba abocado a la desaparición desde bien temprano, pues apenas disponía de funciones exclusivas; dicho de otra forma: por lo general, era intercambiable por otros tiempos, incluso por el llano presente de indicativo. Veámoslo con unos versos (687 y 632) del Poema de mio Cid:
si venciéremos la batalla, creçremos en rictad
si non das consejo, a Teca e a Terrer perderás
El ámbito en el que parecía reinar en exclusiva era en el de las oraciones de relativo con antecedente indefinido con orientación hacia el futuro, donde, efectivamente, se refería a futuras situaciones hipotéticas. Incluso con esta función, el futuro de subjuntivo entró ya en franca decadencia en fecha tan temprana como el siglo XVII.
Su uso actual
El futuro de subjuntivo parece seguir dando sus postreros coletazos en este último uso, siempre restringido al dominio del derecho.
Además, dice la RAE en su Nueva gramática de la lengua española que el futuro imperfecto de subjuntivo sigue empleándose en zonas rurales de las islas Canarias y del Caribe.
(¡Por cierto! Cabe aclarar que este artículo no pretende ser una oda a un estadio anterior de la lengua más glorioso que el actual. Esto sería absurdo. La pretensión de este escrito no es otra que la de hacer un pequeño homenaje a los futuros de subjuntivo, con los que todavía nos topamos de vez en cuando).
El infinitivo personal en gallego y portugués
Entre los más plurilingües e interesados por estas cuestiones, a veces sale la existencia del llamado infinitivo personal (infinitivo pessoal) o infinitivo flexionado en nuestras lenguas hermanas, el gallego y el portugués. Como su propio nombre indica, es este un infinitivo que se conjuga y que resulta ser morfológicamente idéntico al futuro de subjuntivo gallego y portugués:
cantar
cantares
cantar
cantarmos
cantardes
cantaren / cantarem
Como esto no es un blog de gramática histórica del gallego o del portugués y yo mismo no estoy muy al tanto de la cuestión —de hecho, ni los especialistas parecen estar de acuerdo—, no me extenderé más allá de lo que creo necesario.
No parece estar muy claro si el infinitivo personal procede del futuro del subjuntivo, o si este de aquel, o si son formaciones de origen diferente que acabaron mezclándose morfológicamente (mas no sintácticamente). Como ocurre además que las personas 1.ª y 3.ª del singular son idénticas al infinitivo normal, a veces no está claro si se está usando una construcción de futuro de subjuntivo, una de infinitivo flexionado o una de infinitivo normal.
Fuentes
Penny, Ralph, Gramática histórica del español
Real Academia Española, Corpus diacrónico del español
Real Academia Española, Manual de la nueva gramática de la lengua española
Wikimedia Foundation, «Constitución española de 1978» en Wikipedia: La enciclopedia libre
Este artículo lo publiqué inicialmente el 6 de agosto de 2009 y desde entonces lo amplié algo más en algún año posterior. La versión actual es una edición más concisa de la que tenía en DELCASTELLANO.com, cuya última edición parece ser de 2021.


