Etimología de «trabajar» y «trabajo»
¿Cómo se llegó al significado actual desde el original relacionado con la tortura con tres palos?
La etimología del verbo trabajar y el sustantivo trabajo ha sido bastante discutida. La teoría más extendida es la que sostiene que deriva de un instrumento de tortura formado por tres palos, de donde los étimos tripaliu y tripaliare.1
Investigar la etimología de trabajo y trabajar pasa por ver, al menos, la información relativa a la evolución fonética misma de las palabras, así como el cambio semántico desde ‘torturar (con un instrumento de tres palos)’ hasta el significado actual de ‘trabajar’; además, habrá que ver, más allá de las hipótesis, la documentación que hay respecto a la palabra en los textos más antiguos.
La evolución fonética de tripaliu hasta trabajo se sostiene perfectamente desde un punto de vista lingüístico, por lo que solo nos queda ver qué encontramos en los textos antiguos y si es verosímil semejante cambio semántico.
Documentación
En los textos latinos antiguos no hay constancia ninguna de tripalium. Sin embargo, sí encuentro en Varrón (siglo I a. C.) la siguiente cita:
Quid? Tu non vides in vineis, quod tria pala habeant, tripales dici?
¿Qué? ¿Tú no ves en las viñas que, si tienen tres palos, se llaman ‘tripales’?
Varrón, Menipeas 179.2
Esto, por sí mismo, no parece validar nada respecto a un instrumento de tortura (si bien es cierto que, casualmente, los centuriones solían usar una vara de vid como bastón de mando, que hacía las veces de fusta para disciplinar a los soldados).
Según recoge Corominas, la primera documentación de que se tiene noticia es en el texto de los Concilios de Auxerre y de Macon, del siglo VI d. C., donde aparecería la forma cuasiculta trepalium; más concretamente, tenemos una glosa del siglo XI al mencionado texto:
trepalio vel puteal est locus in quo rei verberantur
el ‘trepalio’ o brocal es el lugar en el que los reos son azotados
Luego, la palabra derivada aparece en todos los romances desde bien antiguo. En el caso del español, según recoge Corominas, la primera documentación está en Berceo (siglo XIII), quien usa tanto el sustantivo como el verbo con el significado de ‘esforzarse‘ o ‘procurar (algo)’.
Fizo otro miraclo essi claro barón,
en que trabajó mucho por muy grande saçón,
faciéndo grand jejunio, cutiana oración,
sufriendo en su cuerpo muy grand aflictïón.Berceo, Vida de santo Domingo de Silos (c. 1236)
Yo, Gonçalo por nombre, clamado de Berceo,
de Sant Millán criado, en la su merced seo,
de fazer est travajo ovi muy gran deseo,
riendo gracias a Dios quando fecho lo veo.Berceo, Vida de santo Domingo de Silos (c. 1236)
Evolución semántica
En francés, en la primera mitad del siglo XII, frecuentemente aparecen significados más afines a la etimología: ‘tormento’, ‘fatiga, esfuerzo soportado’; traval d’enfant ‘dolores del parto’.
Pese a lo que digan los pseudolingüistas, la evolución semántica es totalmente lógica, esperable y se da en muchas otras lenguas, donde palabras referentes al trabajo y al trabajar significaban, originariamente, cosas relacionadas con la esclavitud, el esfuerzo desagradable, la tortura...
Sin ir más lejos, podemos irnos al griego. En el griego antiguo, el verbo δουλεύω significaba ‘ser esclavo’, y el sustantivo δοῦλος significaba ‘esclavo’. En griego moderno, el verbo ‘trabajar’ es, tal cual, δουλεύω, y al trabajo (‘oficio’) se le dice δουλειά.
Otro ejemplo de los innumerables que pueden darse lo tenemos en muchas lenguas eslavas (p. ej. el polaco). El sustantivo praca ‘trabajo’ y el verbo pracować ‘trabajar’ parecen provenir de un protoeslavo *pertei relacionado con palabras que significan ‘apalear’, ‘golpear’, ‘pelearse’, ‘disputar’...
Volviendo al español, todavía en el Siglo de Oro se usan las palabras con el significado más marcado, por ejemplo, los Trabajos de Persiles y Sigismunda de Cervantes; compárese a cuando hablamos de los trabajos de Hércules, donde deben entenderse los trabajos como pruebas penosas y —valga la (no) redundancia— trabajosas (no en vano los latinos hablaban de labores Herculis para traducir ἄθλοι τοῦ Ἡρακλέους, siendo ἆθλος2 una competición guerrera o deportiva que ya en griego podía llegar a significar ‘conflicto, lucha, experiencia dura’).
A su vez, el latín labor, aunque podía tener un significado más neutral de ‘trabajo’ como lo entendemos actualmente, solía referirse a un ‘trabajo con esfuerzo’, de forma muy similar al inglés, idioma en que incluso ponerse de parto es to go into labor. De hecho, en español el verbo labrar viene de laborare, e incluso existe la expresión labrarse una buena reputación, en cuanto que es algo que no se hace sin esfuerzo, sino con mucho trabajo y constancia.
Si te ha gustado esta entrada, te va a encantar El español no nació ayer, mi libro de divulgación lingüística sobre la evolución del español desde la más remota antigüedad hasta la actualidad.
Esta es la versión que apoya Corominas con una documentación bastante consistente, mientras que personajes como Cortez la toman precisamente como un ejemplo de que las etimologías «oficiales» son «un invento».
ἆθλος âthlos está relacionado con atletismo.





Muito bom.
Interessante que dessa raiz de esforço ou atividade exaustiva, deu origem ao termo no inglês: travel.
Como um deslocamento cansativo de um ponto ao outro (uma viagem).
Bom, assim eu vi uma certa vez. Só não sei se há uma correspondência no francês que remeta ao significado de viagem também.
Muito bom conteúdo.
Obrigado.