Etimología de «mirmidon» («mirmidón»)
O, más bien, los posibles usos actuales de la palabra...

Como es bien sabido, los mirmídones (mejor que mirmidones llana) eran los excelentes soldados a las órdenes de Aquiles.
No se sabe a ciencia cierta si hay alguna etimología específica o si las etimologías populares relativas a las hormigas son la propia etimología de la palabra. (Esto parece un poco raro dicho así, pero a ver...).
En la mitología griega, estos soldados recibían su nombre de las hormigas (μύρμηκες); para conectarlos a los insectos, hay diversos mitos, como que Mirmidon (o Mirmidón), el héroe epónimo de los valerosos seguidores de Aquiles, era hijo de Eurimedusa y Zeus, que sedujo a la mujer transformado en hormiga. En las Metamorfosis de Ovidio, su origen es distinto: literalmente son hormigas transformadas en soldados por Zeus.
En cualquier caso, lo interesante no pertenece propiamente a su etimología primaria, sino a lo que viene después.
Como los mirmídones eran los implacables hombres que luchaban a las órdenes del —aún más— implacable Aquiles, en inglés myrmidon puede usarse con el significado de ‘soldado o empleado que cumple órdenes sin cuestionarlas, sin protestar y sin piedad’.
I will die ere I submit to you or your vile myrmidons.
Moriré antes que someterme a ti o a tus viles mirmídones.
George Dibdin Pitt, The String of Pearls; or, The Fiend of Fleet Street (1847)
Curiosamente, en francés el significado se centra más en su petulancia e insignificancia, en su querer y no poder:
De vous, ô mirmidons! je ferai table rase. Regardez ce talon: Faut-il qu’il vous écrase comme le dernier des roquets?
De vosotros, ¡oh, mirmídones!, haré borrón y cuenta nueva. Mirad este talón: ¿debe aplastaros como a la última de las cucarachas?
Louis Reybaud, Jérome Paturot (1842)
En español no parece que este uso haya triunfado (¡ni siquiera existe la entrada en el DLE, aunque sea para referirse a los hombres de Aquiles!). Sin embargo, he encontrado un par de ejemplos que probablemente hagan uso a la inglesa:
Las calles estaban llenas de cadáveres, y de heridos gimientes, demasiado destrozados para levantarse, que eran ultimados por patrullas de siniestros mirmidones
Alejo Carpentier, El siglo de las luces (1962)
En este otro ejemplo, el significado no queda muy claro, ni siquiera con un contexto generoso:
De aquí tanta reputación pasajera que, no teniendo existencia propia, vive como la oruga, lo que dura la hoja de que se mantiene. Es, pues, necesario que el escritor de costumbres no sólo tenga vista perspicaz y grande uso del mundo, sino que sepa distinguir además cuáles son los verdaderos trazos que bastan a dar la fisonomía; descender a los demás no es retratar una cara, sino asir de un microscopio y querer pintar los poros.
Pero al lado de estos escritores mirmidones ha visto la Francia, donde más cultivado es este género, gran número de reputaciones formarse, crecer, extenderse y venir a ser europeas.
Mariano José de Larra, «Panorama matritense» (1836)
La cuenta @RAEinforma, al preguntarle, me dijo que «en un sentido más general, [significa] ‘seguidor fiel’». Ahí queda.


Gracias por enseñarme una palabra nueva 💜 Aquí te dejo un microrrelato inspirado en el mito de Aquiles:
Teléfono estropeado
“No hay flecha que le haga daño”, repetían los habitantes como un mantra. Pero se trataba de un simple ardid para convencer a los dioses y, así, ganar la guerra. Pensaban que, a fuerza de oírlo, estos acabarían por creérselo.
Allí, a la cima cubierta por las nubes de su alta montaña, llegaban los ecos de sus voces que rebotaban en las escarpadas paredes, raspando las vocales y limando las consonantes a las palabras.
Por ese motivo, el mensaje que les llegó fue: “No hay brecha que lo deje sano”, y murió desangrado por una flecha que atravesó su talón.