Etimología de «datismo», el vicio al hablar de Datis
Ahora bien... ¿quién exactamente era este tal Datis?
El DLE suele incluir en cada entrada, antes de las acepciones en sí, un apartado de etimología, a menudo sumamente conciso (solo la palabra latina, a veces con su significado), pero ocasionalmente con una explicación cuasienciclopédica, como en el caso de datismo:
de Δάτις Dátis ‘Datis’, nombre del sátrapa persa que combatió en Maratón y que incurría con frecuencia en esa falta, e -ισμός -ismós ‘-ismo’.
Ah, ¿que qué es datismo y cuál es la mencionada falta?
Empleo inmotivado de palabras cuyo significado se repite o está ya implícito, como en entrar dentro.
O sea, poco más o menos lo mismo que redundancia o pleonasmo.
Ahora bien, esta etimología parece relativamente errada. Hemos de irnos a las fuentes antiguas. Esto es lo que dice la Suda, la gran enciclopedia bizantina del siglo X (adaptación y traducción mía a partir de la de Jennifer Benedict):
Datis, un persa que procuraba hablar griego. Dicen que usaba χαίρομαι en lugar de χαίρω [algo así como «me soy alegrado» por «me alegro»]. Este es el tipo de prácticas conocidas como «datismo».
[...] queriendo hablar griego, decía ἥδομαι, χαίρομαι y εὐφραίνομαι [«me reconforta», «me soy alegrado» y «estoy encantado»].
Aquí cabe mencionar que, según los expertos actuales, este Datis probablemente no era el sátrapa persa mencionado en el DLE, sino que Datis era el apodo de Jenocles, hijo de Carcino, contemporáneo de Aristófanes, que en su comedia la Paz dice lo siguiente:
Llegó el momento de repetir lo que cantaba Datis cuando se masturbaba en pleno mediodía: «¡Qué gusto! ¡Qué placer! ¡Qué voluptuosidad!».
Aristófanes, Paz 289-291 (trad. Federico Baráibar y Zumárraga)
La conclusión es que ya la propia Suda da un origen incorrecto al entremezclar a los dos Datis y atribuir la cita al sátrapa, cuando está bastante claro que ha de ser el personaje que aparece en la Paz de Aristófanes.
Este origen justifica mucho mejor su significado en cuanto a que la repetición es más o menos intencionada (similar a redundancia o pleonasmo), mientras que el del sátrapa persa daría a entender más bien que se trata de un error por el pobre dominio de una lengua extranjera.


