De boludos barrigudos beodos vencidos
La etimología de «beodo» nos lleva a un rasgo ya desaparecido del castellano medieval...
El actual beodo (sinónimo de borracho) viene etimológicamente de lo que actualmente es bebido, o sea, un participio del verbo beber. La cuestión es que en la Edad Media había participios acabados en -udo1, como por ejemplo en el Cid:
A Saragoça metuda la en paria.
asi lo an asmado e metudo en carta
Antes que el colpe esperasse dixo: «vençudo so».
Vençudo es el campo quando esto se acabó.
Así pues, de bevudo vamos a tener beúdo primero:
que le feziese saber que su marido era conbidado et que non tornaría sinon beudo
Calila e Dimna
Y finalmente el actual beodo.
¿Y borracho?
Realmente no se sabe muy bien el origen, pero quizá provenga del catalán morratxa ‘redoma’, un tipo de vasija de vidrio. Esto tendría sentido: una vasija llena de vino está literalmente borracha2, y a partir de ahí el uso para las personas sería una metáfora, porque se entiende que la persona también está llena de vino como si fuera una vasija.
Los insultos en -udo
Cabe preguntarse si palabras como boludo, pelotudo, barrigudo, cabezudo o cornudo tienen relación con los antiguos participios medievales como vençudo por vencido.
Y sí, pero no.
Por una parte, ya en latín había tanto adjetivos como cornutus (de cornu ‘cuerno’) con significado neutral (‘que tiene cuernos’, por ejemplo un ciervo) como participios como solutus (de solvere ‘soltar’), como en disoluto: significados neutrales en ambos casos.
Pero en latín tardío y medieval empieza a usarse para adjetivos con un significado no neutral, sino más bien ‘caracterizado por tener (por ejemplo) cuernos’, y prácticamente todos los adjetivos que se formaban así eran negativos: cornudo, cabezudo, barrigudo...
Una teoría dice que precisamente el uso de estos adjetivos negativos en -udo fue causa de que los participios medievales en -udo como vençudo acabaran cayendo en desuso en castellano, porque esa terminación en -udo se habría impregnado demasiado de la connotación de que era una palabra para meterse con alguien, así que se cambiaron por la terminación -ido que ya existía también.
Si te ha gustado esta entrada, te va a encantar El español no nació ayer, mi libro de divulgación lingüística sobre la evolución del español desde la más remota antigüedad hasta la actualidad.
Este tipo de participios con -u- todavía existen en italiano y en catalán.
En portugués tenemos un curioso falso amigo, porque borracha es simplemente la goma de borrar.




Mais uma ótima curiosidade linguística.
Nós temos aqui a palavra bêbado que é similar ao "bebido" do espanhol.
Sobre os finais em "udo", temos muitos iguais, quase não muda de uma língua para outra, pelo menos nos exemplos que eu vi.
Cabeçudo, barrigudo, orelhudo, linguarudo, pescoçudo..., todos com algum "tom" de depreciação.