Apofonía, o por qué lo contrario de «fácil» no es «difácil»
Es, probablemente, el fenómeno de la evolución del latín que más me apasiona.
La apofonía es un fenómeno fonético por el cual el timbre de una vocal cambia en determinados contextos, por ejemplo al añadir un prefijo a una raíz. Esto resulta en que dos palabras de la misma raíz puedan tener vocales diferentes.
Por ejemplo, en la evolución del propio latín tuvo lugar la apofonía y, por eso, el que no tiene barba es imberbe y no *imbarbe, y lo que no tiene sal es insulso y no *insalso. Es el mismo fenómeno por el cual el contrario de fácil es difícil y no *difácil. Por cronología relativa, el español ha heredado desde el latín estos cambios (con posteriores cambios típicos del castellano, cuando son aplicables).
Ejemplos de apofonía en latín
A continuación hay unos cuantos ejemplos de apofonía en latín, con la palabra/raíz con el vocalismo original y otra con el resultante (lista no exhaustiva).
amicus → inimicus (enemigo)
aptus → ineptus (inepto)
arma → inermis (inerme)
ars → iners (inerte ‘sin arte’)
barba → imberbis (imberbe)
cantus → accentus (acento)
capio → recupero (recupero)
facilis → difficilis (difícil)
factus → perfectus (perfecto ‘totalmente hecho’)
salsus → insulsus (insulso ‘sin sal’)
Causas de la apofonía en latín
Los lingüistas postulan que el acento del protoindoeuropeo era musical y móvil (o, con otras palabras, melódico y libre), mientras que en protoitálico, en época prehistórica —o como muy tarde hacia el siglo V a. C.—, el acento pasó a ser de intensidad y fijo, vinculado a la sílaba inicial.
Aunque el latín de época literaria ya debía de tener el característico acento que conocemos del latín clásico, que seguía la regla de la penúltima sílaba, el periodo del acento intensivo inicial sería responsable de las apofonías.
El acento de la primera sílaba sería tan fuerte y exagerado que las siguientes vocales perdían fuerza articulatoria y podían llegar a cambiar de timbre (algo muy similar a lo que ocurre con las vocales átonas del inglés, que independientemente de su escritura suelen reducirse a /ə/ o /ɪ/).

