<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[El escriptorio de Nebrija: «La historia de los griegos», de Hélène Adeline Guerber]]></title><description><![CDATA[Traducción de «The Story of the Greeks» (1896), de Hélène Adeline Guerber (1859-1929).]]></description><link>https://escriptoriodenebrija.com/s/historia-griegos-guerber</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!PDv1!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F16752d04-3b95-4019-a9d8-c86267e171d4_993x993.png</url><title>El escriptorio de Nebrija: «La historia de los griegos», de Hélène Adeline Guerber</title><link>https://escriptoriodenebrija.com/s/historia-griegos-guerber</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Thu, 04 Jun 2026 15:38:55 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://escriptoriodenebrija.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Paco Álvarez]]></copyright><language><![CDATA[es]]></language><webMaster><![CDATA[nebrija@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[nebrija@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Paco Álvarez Comesaña]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Paco Álvarez Comesaña]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[nebrija@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[nebrija@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Paco Álvarez Comesaña]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[La espada de Damocles]]></title><description><![CDATA[A continuaci&#243;n tienes uno de los cap&#237;tulos de &#171;La historia de los griegos&#187;, de H&#233;l&#232;ne Adeline Guerber]]></description><link>https://escriptoriodenebrija.com/p/espada-damocles</link><guid isPermaLink="false">https://escriptoriodenebrija.com/p/espada-damocles</guid><dc:creator><![CDATA[Paco Álvarez Comesaña]]></dc:creator><pubDate>Sat, 03 Sep 2022 13:42:00 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/youtube/w_728,c_limit/64qd1r1gDyA" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">A continuaci&#243;n tienes uno de los cap&#237;tulos de <em><a href="https://escriptoriodenebrija.com/p/historia-griegos-guerber">La historia de los griegos</a></em><a href="https://escriptoriodenebrija.com/p/historia-griegos-guerber">, de H&#233;l&#232;ne Adeline Guerber</a>.</p><div id="youtube2-64qd1r1gDyA" class="youtube-wrap" data-attrs="{&quot;videoId&quot;:&quot;64qd1r1gDyA&quot;,&quot;startTime&quot;:null,&quot;endTime&quot;:null}" data-component-name="Youtube2ToDOM"><div class="youtube-inner"><iframe src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/64qd1r1gDyA?rel=0&amp;autoplay=0&amp;showinfo=0&amp;enablejsapi=0" frameborder="0" loading="lazy" gesture="media" allow="autoplay; fullscreen" allowautoplay="true" allowfullscreen="true" width="728" height="409"></iframe></div></div><p>Dionisio, el tirano de Siracusa, no era un hombre feliz, por mucho dinero y poder que tuviera. Lo atormentaba especialmente el miedo constante de que alguien fuera a asesinarlo, pues &#233;l hab&#237;a sido siempre tan cruel que se hab&#237;a hecho muchos ac&#233;rrimos enemigos.</p><p>Se dice que esto lo asustaba tanto que nunca sal&#237;a si no era rodeado de guardas, espada en mano, y nunca entraba en una habitaci&#243;n si primero no mandaba a sus sirvientes para que inspeccionaran cada rinc&#243;n y se aseguraran de que no hab&#237;a asesinos escondidos.</p><p>El tirano llevaba su precauci&#243;n tan lejos que nadie ten&#237;a permitido acercarse a &#233;l hasta que no lo cachearan concienzudamente para asegurarse de que no llevara armas escondidas sobre &#233;l. Una vez, su barbero dijo de broma que todos los d&#237;as ten&#237;a en sus manos la vida del tirano, por lo que desde entonces Dionisio no permit&#237;a que lo afeitara.</p><p>En lugar de eso, dejaba que lo hicieran su esposa o su hija, hasta que desarroll&#243; tal paranoia que llegaba a hacerlo &#233;l mismo o incluso se dejaba crecer la barba.</p><p>Con esas ideas constantemente en la cabeza es imposible vivir feliz, y, como Dionisio cre&#237;a que todos eran tan malvados como &#233;l, siempre sospechaba que los dem&#225;s quer&#237;an robarle, o herirle o matarle de una forma u otra.</p><p>Incluso su sue&#241;o estaba dominado por el miedo, y, para que nadie lo tomara por sorpresa, dorm&#237;a en una cama rodeada de un foso. Ten&#237;a un puente levadizo que daba acceso a la cama, que levantaba &#233;l mismo desde su lado, de modo que nadie pudiera asesinarlo mientras dorm&#237;a.</p><p>Entre los cortesanos que visitaban a Dionisio cada d&#237;a hab&#237;a uno llamado Damocles. Era un gran adulador y nunca se cansaba de decirle al tirano lo afortunado y poderoso y rico que era, y que ten&#237;a una vida sumamente envidiable.</p><p>Lleg&#243; el momento en que Dionisio se cans&#243; de tanta adulaci&#243;n, y quiso darle su merecido tom&#225;ndole la palabra, pues Damocles le hab&#237;a dicho:</p><p>&#8212;Si la gente me obedeciera tanto como a ti, ser&#237;a el m&#225;s dichoso de los hombres.</p><p>Entonces Dionisio le dio ricos vestidos y lo puso en el asiento m&#225;s c&#243;modo ante la m&#225;s exquisita de las comidas, y dijo a los sirvientes que obedecieran a Damocles como si fuera &#233;l mismo. Esto le encant&#243; a Damocles, que re&#237;a y cantaba, com&#237;a y beb&#237;a y disfrutaba aquello de todas las formas que pod&#237;a imaginar.</p><p>Por casualidad levant&#243; la vista hacia el techo y vio sobre su cabeza una espada desenvainada colgando por un &#250;nico cabello. Se qued&#243; p&#225;lido de terror, se le cort&#243; la risa y, en cuanto pudo moverse, dio un salto del asiento, en el que hab&#237;a estado en tan gran peligro de morir por la espada sostenida por un solo pelo.</p><p>Dionisio, fingiendo estar sorprendido, le dijo que por qu&#233; no volv&#237;a a su asiento, pero Damocles no quiso, se&#241;alando la espada con su mano temblorosa. Entonces el tirano le dijo que alguien que es constantemente presa del miedo no puede ser realmente feliz, y esa explicaci&#243;n la entendi&#243; Damocles al momento.</p><p>Desde entonces, cada vez que una persona aparentemente feliz y pr&#243;spera se ve amenazada por un peligro no evidente, se suele mencionar la espada de Damocles.</p>]]></content:encoded></item></channel></rss>